Doctorcito…UTO
…Con permiso de mis hermanos de sangre, Lazarillo de Tormes, Don Catrín de la Fachenda y el Periquillo Sarmiento, dejo que este muchacho lleno de inocencia y gran talento en las letras, cuente mi vida con el desparpajo de sinónimos que rodean mi ser y mi alma. Para mí será imposible describirme y elaborar vocales y consonantes por la falta de intelectualidad literaria que presento. Dejo ante sus ojos y mis manos a mi frustración para que narre la historia. No pido disculpa a mi propio ego, ni al que escribe esta leyenda, con bondad le permito redactarla, porque él sí me conoce, yo soy doctorcito…UTO.
Es temprano en la mañana y la sinceridad de escribir viene a mi mente desde hace unos días. Los ojos casi pegados al tecleado asumen el papel que les corresponden, y los dedos con la complicidad de la mente componen esta historia más real que el sol que ahora entra por mi ventana. La esfinge de mi novia me recibe en el computador, y pregunta, “¿qué haces?” Con bastante ansia le contesto, que voy a redactar una historia que a todos nos interesa conocer, debido que este personaje llamado doctorcito…UTO pernota cada noche en la ciudad, y tiene presencia en las vidas de los que intentan abrirse camino y alcanzar un mejor porvenir. Su misión es destruir y acabar con los sueños de la inocencia, la verdad y el sacrificio.
Mis queridos lectores se preguntarán desde el principio, ¿quién será doctorcito…UTO? Bueno, mis intenciones jamás serán torturarlos como en los libros de misterio hasta el final, para que conozcan la identidad de este bicho prehistórico y lleno de complejos que puede truncar con su poder la vida de cualquier estudiante universitario. Sus orígenes son en la basura, en el sancocho y en la inmundicia. Por lo tanto, su carácter lo conforma la envidia a las personas con talento y de origen latinoamericano. Sus ojos azules no son el mar inmenso y bonito que nos seduce a disfrutar una tarde de verano…, no, es lo contrario, es el océano profundo lleno de recelos y complejos de inferioridad. Es delgado y no muy alto, el color de su piel no refleja la pureza que debería, así que fue una ironía de la roña que engendró su madre, para darle esa imagen pura y muy real del color de su piel, que es el antónimo de su alma. Disculpe estimado lector por tantos adjetivos descriptivos tan propios de esta calaña de ser humano, pero deseo darle el aspecto que lo decora para si lo atisban cerca de usted, corran de inmediato, porque su origen puede causar celos, y si es latino, emprendedor y lúcido sus días en la …Universidad Teocrática Opresiva (UTO) serán contados.
Ahora que el sol calentó mis dedos, he podido decirle a usted querido lector que significa, el nombre propio que la madre le puso a este personaje, muy común en nuestra sociedad. Empero para un estudiante de Arlington y que emprenda una carrera universitaria cerca de la calle Cobre, será peligroso sí se lo encuentra en su salón de clase. La madre del doctorcito…UTO le puso este seudónimo debido que antes de nacer su hijo, lo vio jugando con muñecas y vestido de doctora, el nombre originar sería doctorcita…UTA, sin embargo, la pobre mujer que padeció en todo su embarazo los dolores que le provocó el estiércol que llevaba en su vientre, jamás pensó que pudiera ser del sexo masculino o femenino la inmundicia que engendraba. Cuando el doctor le informó del recién nacido, ella se sorprendió, ¿qué es doctor?, le dijo en perfecto inglés, el galeno la miró, y sin aire en sus pulmones que le ayudaran a profesar palabras expresó, “es una especie bastante común en nuestra sociedad, los cuales nacen para perjudicar y siempre ver a quien le causan daño; diría Octavio Paz, para chingar o qué se lo chinguen si le gusta el estudiante. Ojalá que nunca tenga un cargo con poder, porque pobre del que caiga de su gracia, la vida para esa persona será difícil.”
Al auscultar cada palabra referida por el médico, la madre lloró de melancolía por haber traído al mundo ese parasito, el cual junto con otros de su mismo nivel ensucian la atmósfera y destruyen la flora y la bondad de la sociedad. Ella observó hacia el techo del hospital y desde entonces pidió clemencia por todos aquellos seres humanos que cayeran en las garras del doctorcito…UTO, el cual la madre tuvo que quitarle la (P) que iba antes de la (U) para que no fuera muy obvio el camino que tomaría su frustración, al no conocer a ciencia cierta quién era, y qué deseaba en la vida. Su principal cualidad, el fracaso, al querer ser un sabio y terminar en un claustro de complejos y envidas hacia el ser humano. La peor desgracia es para la sociedad estudiantil, la cual tendrá que lidiar con este tipo de escoria que presenta un puesto importante dentro de un departamento de… una universidad, tiene la sabiduría del poder absoluto, la protección de la injustica, y el talento del fiasco.
Eran cerca de las once de la mañana del año 2006 cuando por primera vez en mi vida de estudiante de licenciatura crucé palabras con doctorcito…UTO. Él fumaba en el segundo piso de la facultad, su reflejo se impactó con mi vista, debido que lo buscaba para realizarle unas preguntas referentes a una clase que él daría en el verano, y qué era unas de mis opciones para graduarme, ese mismo año; me dirigí hacia él. A mi tronco lo ataviaba un pulóver de mangas largas de color vino, y de una marca de ropa muy prestigiada. Él con sus movimientos florares señaló mi pecho y dijo, “Banana Republic, tú si tienes dinero”. Cuando escuché las palabras delicadas de un catedrático de la universidad cerca de la calle Cobre, me entró un escalofrío enorme en mi ser; argüí internamente; “ojalá que su conocimiento acerca de las tiendas de ropas, no sea el motivo de su talento como profesor; me confundí; tan simple el comentario, tan superficial y mediocre su forma de enseñar”.
Así conocí al famoso doctorcito…UTO, en medio de una pasarela. Él cómo modisto y yo cómo su modelo. Para mi suerte no tuve que tomar la clase ese verano con él, porque de seguro me hubiera hecho la vida un yogur desde entonces. Empero mi suerte estaba echada, al encontrarlo ese mismo año en septiembre del 2006, en mi primer curso de postgrado. En seguida que me vio, se le abrieron los ojos de envidia y recelos, dentro de su ser arguyó: “Latinoamericano, talentoso y emprendedor, defectos que alimentan mis cualidades; éste no saldrá con vida de mis garras”. Él se presentó como la última Coca Cola del desierto, entre sus cualidades estaba que era doctorcito, y que había escrito un libro de gramática para los estudiantes de licenciatura; el cual le hace referencia a muchos escritores de los cuales les agarró las ideas para componer el suyo. Entonces les pregunto queridos lectores; ¿Será escritor?, o será esa palabra que empieza con (P) y termina en (O). Porque el talento dice un viejo escritor que viene cuando uno crea, no cuando uno copia. Pero mejor entremos en el tema de cómo se convirtió en doctorcito…UTO. Fue en su viaje al hermoso país de Colombia; donde fue recibido con bastante calor latino y aprendió la lengua castellana, y donde por desgracia le destrozaron el corazón. Recuerdan queridos lectores el sueño de la pobre madre, en este preciso país fue donde se rompió el hechizo, de hombre a…UTO, con la (P) delante de la (U). Pero para este prestigioso catedrático de la calle Cobre, no podía llevar la (P) delante de la (U), aunque en el 1996 por poco se le queda en el pecho la (P) escarlata delante de la (U), sin embargo, la protección de la injusticia cubrió su falta, y siguió ostentando su condición de intocable, pero se disfrazó llamándose desde entonces doctorcito…UTO.
Que maravilla es describir a una persona asceta y alfeñique con el único talento que posee un estudiante, que son sus ganas de triunfar con la verdad y la perseverancia. Ese gusto me lo ha suministrado el mismo doctorcito…UTO, al enunciarse en una ocasión muy agresivamente, “yo soy intocable”. Exclamé para mi interior cuando escuché estas palabras imberbes de un catedrático. “¡Seguro que sí! Por eso tienes esa fotografía en tu baño. Sí, esa de dorso descubierto, y de mirada de…UTO, con la (P) escarlata delante de la (U). Por eso eres intocable, porque tu esfinge es la idolatría de ese retrato de Oscar Wilde, el cual te ocasiona matar los sueños de cualquiera antes de verte en la realidad, qué es tu mezquindad; y te proteges con fortalezas de iniquidades, justificando tus acciones bárbaras y desmedida con tu rencor al latino sagaz. Mejor desaparece espectro fugas de mi mente, así la maravilla de esta descripción no te hará doctorcito…UTO estar orgulloso de tu propio retrato”. Sin embargo, en los dientes blancos de esta bazofia de ser humano, la satisfacción es superior a su vergüenza, él sonríe y desaparece.
Les vuelvo a pedir disculpas queridos lectores por las excelentes pinturas de dicho personaje realizada durante esta presentación, empero queridos lectores, este óxido que engendró una pobre mujer jamás podrá vivir sin ser caracterizado tal y cómo es, debido que la justicia que él no posee, no lo permite. Entonces con su opresión jamás frenó mis ganas de salir adelante y tampoco tronchó mi porvenir; por eso lo retrato con su venia en su imagen y semejanza para prevenirlos, y recuerden, esta defecación de ser humano se halla en cualquier parte, así que mucho ojo. Por mi parte he seguido luchando hasta que pueda alcanzar la meta final, aunque en el camino ha habido mucho dolor y ganas de salir corriendo.
Entonces con la astucia del Periquillo Sarmiento y cómo dijera el doctorcito…UTO si su vida no se hubiera convertido en la monotonía y desgracia donde subsiste: “queridos lectores, la vida tiene muchos sentidos, y no porque un animal de bellota se interponga en tu camino, tus días están contado. Sin embargo, les deseaba dejar constancia de una de estas alimañas prehistóricas que abunda en nuestra sociedad, ¡oh…vuelvo a retratarme, cual cómo soy! Quisiera contarles más, pero el silencio de ustedes lectores es su salvación, y la verdad de estas letras son mi pena de muerte. Doctorcito…UTO los espera, yo sigo en mi mismo puesto de trabajo esperándote o buscando una nueva presa, y recuerden puedo escoger a cualquiera de ustedes. Mi preferencia cómo he confesado en esta historia, son los latinos y con talento. Éstos son los que más me molestan, porque la sociedad no desea muchos triunfadores, y uno de los tentáculos de la sociedad soy yo, doctorcito…UTO, así que cuídense queridos lectores. Si desean estudiar por la calle Cobre tengan cuidado, porque me pueden encontrar. Bajo mi mando tengo una buena base de mi legado, y de mi manera de actuar. Hay dos más que tienen el poder de diez años, los cuales están seguros dentro del centro estudiantil. Les recordaré estudiantes lo que expresó en septiembre del 2008 uno de mis secuaces que está petrificado en la injusticia: — de la única forma que nos sacan del centro estudiantil, es, sí matamos o violamos a una persona –. Esta frase simbólica de la inmoralidad que perfuma y decora a los doctorcitos de la calle Cobre, fue referida por un hombre al cual la arrogancia y la versión que él conoce de alguna historia, le nubló su sabiduría; por lo tanto apreciando su capacidad académica y por razones de justicia las cuales ellos no tienen, no será objeto de descripción en la serie de cuentos de los doctorcitos de la calle Cobre. Ahora desaparezco de sus delicadas pupilas lectores para darle mi alma al atormentado escritor”.
Entonces queridos lectores, mis dedos sólo han redactado con la venia de nuestro personaje principal la verdad, y al mismo tiempo han dejado constancia de las propias palabras pronunciadas por el actor intelectual de la obra durante el periodo puntualizado, y teniendo asegurando el permiso absoluto del doctorcito…UTO para contar la primera parte de esta divertida realidad. En la próxima edición podré escribir un poco más acerca del doctorcito…UTO, y de algunas anécdotas que pudieran serles útiles para confrontar la realidad con la fantasía. Por otra parte le presentaré a la doctorcita…PBE. La cual es una de las favoritas del doctorcito…UTO. Al poseer muy celosamente cualidades que se necesitan para pertenecer al grupo del actor principal de la obra, mediocridad, rencor, y sumisión.
Por derecho de autor y respeto a la sociedad estudiantil, todo esto es ficción y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
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El príncipe de los ingenios…